jueves, 11 de febrero de 2010

La ley de Dios protege la felicidad

Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne. Romanos 8:3

Cristo vino a esta tierra y ocupó el lugar que ocupó Adán, venció donde Adán falló en vencer. Nos ha sido hecho sabiduría y justificación y redención.

Si me amáis guardad mi mandamiento. Juan 14:15

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