Esta es una edad de desasosiego y la juventud bebe profudamente de su espìritu.
¡Quièn diera que se les pudiese hacer comprender la importancia del peligro y de la posiciòn que ocupan!
¡Quièn diera que los padres y maestros de la escuela sabàtica fuesen inducidos a discernir el deber que tienen de guiarlos sabiamente! Nunca antes han estado en juego tantos intereses importantes. Nunca una generaciòn se ha ha visto frente a cuestiones tan trascendentes como las que esperan a la que està por entrar en el escenario de acciòn. Nunca la juventud de cualquier edad o paìs ha sido observada por los àngeles de Dios con tanta seriedad como la juventud de hoy.
Todo el cielo observa con todo interès las indicaciones del caràcter que estàn formando: si cuando sean sometidos a prueba permaneceràn firmes por Dios y lo bueno, o si seràn arrastrados por las influencias mundanales.Dios tiene una gran obra que realizar en corto tiempo. A los jòvenes les ha confiado talentos de intelecto, tiempo y medios, y los hace responsables por los usos que hagan de estos magnìficos dones. Los llama para que se adelanten para que reistan las influencias corruptoras y hechizantes de esta era vertiginosa y lleguen a ser aptos para trabajar en su causa. No pueden capacitarse para ser ùtiles sin colocar el corazòn y las fuerzas en la obra de la preparaciòn . Los principios cristianos se deben desarrollar mediante su aceptaciòn y la pràctica de los mismos. El autocontrol se debe lograr mediante el esfuerzo ferviente ayudado por la gracia de Dios... Cuando los jòvenes eligen el servicio de Cristo, y demuestran que mediante la ayuda divina poseen el principio moral para dominar el yo, se transforman en un poder para el bien, y de ellos procede una influencia que guìa a otros a glorificar a Dios......
Hay una ley divina que establece que el que recibe bendiciones debe pagar cierto precio por ellas . Los que desean ser sabios en el campo de la ciencia deben estudiar; y los que se proponen ser sabios con respecto a la verdad de la biblia, para poder impartir su conocimiento a otros, deben ser estudiantes diligentes de la santa Palabra de Dios. No hay otra forma; deben investigar diligentemente las escrituras, con interès y oraciòn. Allì se encuentran preciosas palabras de promesa y aliento, de amonestaciòn reproche e instrucciòn. En ella aprenderàn acerca del amor de Cristo del valor de su sangre y de los admirables privilegios provistos por su gracia...
La Biblia siempre deberìa ser el libro de texto del cristiano; de todos los libros se lo debiera hacer el màs atractivo para los jòvenes. Si beben profundamente de su espìritu, estaràn preparados para enfrentar los engaños de Satanàs y para resistir las tentaciones de esta època infiel. Por la sencilla belleza de su lenguaje, sus sentimientos elevados su veracidad infalible, su ternura y emociòn, la Palabra de Dios està perfectamente calculada para impresionar la mente e impartir ricas lecciones.
E.G.W.