Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Lucas 11:2.
La Oración A Dios debe ser totalmente con reverencia, porque aun los angeles, cerafines, se inclinan y hacen reverencia, cuanto más un pecador como nosotros. También recordemos que debemos hablarle como un papá o amigo (pero con mucho respeto, fe, y amor).
Esta petición exige que poseamos su carácter. No podemos santificar su nombre ni representarlo ante el mundo, a menos que nuestra vida y carácter represente la vida y el carácter de Dios. Esto podrá hacerse únicamente cuando aceptemos la gracia, la justicia, y su voluntad (en todo sentido).
Arrepentíos, porque el reino de Dios está cerca. Mateo 3:2; 4:17
Esto es el amor A Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos. 1 Juan 5:3
Elena. G.W. Rudy de León.
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