No menosprecies, hijo mìo, el castigo de Jehovà ni te fatigues de su correcciòn. Prov. 3: 11.
No permitas que el desànimo se apodere de ti. No permitas que te afecte la provocaciòn, pero haz que la razòn inteligente controle tus acciones. Piensa en què cosa buena podrìa resultar de ser impaciente. Eso solamente alegrarìa al enemigo y confirmarìa en su opiniòn a los que piensan mal de tì. Tu puedes, mediante una conducta apacible, mostrar que son falsas las palabras de las personas mal intencionadas. No te preocupes por defenderte, si no màs bien, cumple tu deber con perseverancia. Cuando tu fe sea probada, no te inquietes. Espera solamente, y con alma somete a El tu juicio, tu voluntad, tu camino, y manifièstate dispuesto a ser conducido.
No hay otra forma de lograr la salvaciòn que la que ha sido establecida por nuestro Redentor, y de la cual nos ha dado una ilustraciòn pràctica en su propia vida de abnegaciòn y sacrificio. Tu sabes que se sometiò al insulto a la burla y a la mofa sin tomar represalias. Cuando era injuriado no contestaba con injuria. " He venido", dijo, " no para hacer mi voluntad, ni no la voluntad del que me enviò" ( Juan 6:38 ). Debemos tener la mente de Cristo. Debemos caminar en sus huellas.
Cada tribulaciòn que se soporta sabiamente, serà una bendiciòn para los que la experimenten. Seràn elevados y no abatidos. Los que estàn continuemente tratando de evitar las situaciones difìciles, buscando un sendero màs fàcil, un camino màs placentero, tendràn que enfrentar la frustraciòn y la adversidad. Pero si fortalecen su alma para la prueba y el deber, y marchan valerosamente hacia adelante confiando en Dios, encontraràn que el sendero de la abnegaciòn y del sacrificio propio conducen al honor y a las riquezas celestiales en la vida futura e inmortal... Ora mucho y ejercita una fe viva, y seguramente entonaràs el canto de victoria.
E.G.W.
No permitas que el desànimo se apodere de ti. No permitas que te afecte la provocaciòn, pero haz que la razòn inteligente controle tus acciones. Piensa en què cosa buena podrìa resultar de ser impaciente. Eso solamente alegrarìa al enemigo y confirmarìa en su opiniòn a los que piensan mal de tì. Tu puedes, mediante una conducta apacible, mostrar que son falsas las palabras de las personas mal intencionadas. No te preocupes por defenderte, si no màs bien, cumple tu deber con perseverancia. Cuando tu fe sea probada, no te inquietes. Espera solamente, y con alma somete a El tu juicio, tu voluntad, tu camino, y manifièstate dispuesto a ser conducido.
No hay otra forma de lograr la salvaciòn que la que ha sido establecida por nuestro Redentor, y de la cual nos ha dado una ilustraciòn pràctica en su propia vida de abnegaciòn y sacrificio. Tu sabes que se sometiò al insulto a la burla y a la mofa sin tomar represalias. Cuando era injuriado no contestaba con injuria. " He venido", dijo, " no para hacer mi voluntad, ni no la voluntad del que me enviò" ( Juan 6:38 ). Debemos tener la mente de Cristo. Debemos caminar en sus huellas.
Cada tribulaciòn que se soporta sabiamente, serà una bendiciòn para los que la experimenten. Seràn elevados y no abatidos. Los que estàn continuemente tratando de evitar las situaciones difìciles, buscando un sendero màs fàcil, un camino màs placentero, tendràn que enfrentar la frustraciòn y la adversidad. Pero si fortalecen su alma para la prueba y el deber, y marchan valerosamente hacia adelante confiando en Dios, encontraràn que el sendero de la abnegaciòn y del sacrificio propio conducen al honor y a las riquezas celestiales en la vida futura e inmortal... Ora mucho y ejercita una fe viva, y seguramente entonaràs el canto de victoria.
E.G.W.
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