Si después de haberle sido dad tanta luz, el pueblo de Dios continúa fomentando sus malas costumbres y sigue complaciendo sus apetitos en oposición sus apetitos en oposición a la reforma, sufrirá las consecuencias inevitables de la transgresión. Dios no salvará milagrosamente de las consecuencias de sus faltas a aquellos que están resueltos a satisfacer a toda costa su apetito pervertido.
Tenemos ser cuidadosos y obedecer a Dios. La única manera de que nos salvemos de esto es poner en práctica las cosas que ya sabemos y no rechazar la verdad. ¡Tenemos que cambiar ya!
“Dios les bendiga”
“Arrepentíos, porque el reino de Dios sea acercado. 4:17”
“Si me amáis guardad mis mandamientos. Juan 14:15”
“Esto es el amor a Dios, que guardemos sus mandamiento; y sus mandamientos no son gravosos” 1 Juan 5:3
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