martes, 26 de abril de 2011

SIGAN LAS DIRECTIVAS DEL SEÑOR

Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás, y te apacentarás de la verdad. Salmos 37: 3.

El Señor está familiarizado con todas las circunstancias. Cuando el etíope leía las escrituras, viajando en su carro, los ángeles de Dios contemplaban la escena. Se envió a uno de los discípulos a encontrarse con el carro, y cuando llegó al sitio, vio al hombre estudiando las escrituras. Felipe le dijo:¨¿Entiendes lo que lees?¨ El le contestó:¨¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare?¨
Entonces felipe le explicó las escrituras. Y luego que el etíope escuchó y creyó, preguntó:¨¿Que impide que yo sea bautizado?¨(Hechos 8: 30,31 y 36.) Esta experiencia muestra el cuidado de Dios por su pueblo. Fue el Espíritu de Dios el que condujo la mente de este hombre a las escrituras. Pero no podía interpretar su significado entonces el Señor envió a uno de sus siervos para iluminar su mente y hacerle comprender.
Cuando el etíope preguntó:¨¿Que inpide que yo sea bautizado?¨, Felipe no esperó para ver como se afirmaría en la fe. Le dijo: ¨Si crees de todo corazón bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó para el carro el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó¨ (Versiculo 37 y 38.).
El Señor desea que cada uno ocupe el lugar que nos ha asignado. Si estamos dispuestos a caminar con sencillez y piedad, y confiar en el Señor tal como un niñito confia en su padre terrenal, nos capacitará para hacer la obra que nos ha encomendado realizar. Si buscamos al Señor, El actuará en nuestro favor... El Señor obrará nuestra salvación si le encomendamos el cuidado de nuestras almas como fiel creador...
No somos nosotros los que producimos las impresiones sobre la mente y el corazón. Son los ángeles de Dios los que las hacen. Ellos ven cada esfuerzo que hacemos y subyugan los corazones e iluminan las mentes de aquellos por quienes estamos trabajando, de tal manera que las impresiones celestiales, se graven y los corazones y las mentes sean inducidos a ver y comprender...
No están trabajando solos. Cuando se sientan tentados a desanimarse recuerden esto: Los ángeles de Dios los rodean. Ellos ministran en la tierra misma, haciendo que produzcan sus tesoros. Esta es la introducción que estoy tratando de dar a nuestro pueblo. Deseo que comprendan lo que podría lograrse si trabajan obedeciendo la voluntad del Señor. Es El quien ha dado la instrucción. Sigamos sus directivas.
E.G.W.

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