jueves, 15 de diciembre de 2011

PRINCIPIOS DEL SANO VIVIR

Hoy en día, estamos tan acostumbrados a las drogas y medicamentos químicos, que nos asombra el hecho que Centros de Tratamientos Naturales de hace cien o más años atrás utilizaran una combinación de los ocho principios o remedios naturales (aire puro, luz solar. abstinencia, descanzo, ejercicio, una dieta adecuada, el uso del agua por dentro y fuera, y la confianza en el poder divino) para restaurar la salud en casi cualquier enfermedad, sin los efectos perniciosos de las drogas o medicamentos químicos, los cuales son, de una u otra forma, venenosos y altamente perjudiciales.

Una práctica prepara el terreno para un gran acopio de enfermedades y de males aun peores, es el libre uso de drogas venenosas.
Cuando se sienten atacados por algunas enfermedades muchos no quieren darse el trabajo de buscar cual es la causa . Su principal afán es librarse de dolor y molestias, Por tanto, recurren a específicos, cuyas propiedades apenas conocen , o acuden al médico para conseguir algún remedio que neutralice las consecuencias de su error, pero no piensan en modificar sus hábitos antihigiénicos. Si no consiguen alivio inmediato, prueban otra medicina, y después otra. Y así sigue el mal.
El renunciar a la satisfacción dañona de los apetitos impone sacrificios. Pero al fín se verá que, si no se le pode trabas, la naturaleza desempeña su obra con acierto y los que perseveren en la obediencia a sus leyes encontrarán recompensa en la salud del cuerpo y del espíritu.
Sin el poder divino, ninguna reforma verdadera puede llevarse a cabo. Las vallas humanas levantadas contra las tendencias naturales y fomentadas no son más que bancos de arena contra un torrente. Sólo cuando la vida de Cristo es en nuestra vida un poder vivificador podremos resistir las tentaciones que nos acometen de dentro y de fuera.
"Cristo vino a este mundo y vivió conforme a la ley de Dios (Exodo 20:1-17), para que el hombre pudiera dominar perfectamente las inclinaciones naturales que corrompen el alma . Él es el médico del alma y del cuerpo y da la victoria sobre las pasiones guerreantes. Ha provisto todo medio para que el hombre pueda poseer un carácter perfecto.
E.G.W.

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