He aquì yo pongo hoy delante de vosotros la bendiciòn y la maldiciòn: la bendiciòn, si oyereis los mandamientos de Jehovà vuestro Dios, que yo os prescribo hoy, y la maldiciòn, si no oyereis los mandamientos de Jehovà vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy. Deuteronomio 11:26-28
Los hombres y las mujeres no deben atreverse a poner a un lado la gran norma moral de Dios y erigir una norma de acuerdo con su propio juicio finito. Debido a que se estàn midiendo entre ellos mismos, y viviendo de acuerdo con su propia norma, es por lo que abunda la iniquidad y se enfrìa el amor de muchos. Se muestra desprecio por la ley de Dios, y por causa de esto muchos se atreven a transgredirla, y aun quienes han tenido la luz de la verdad estàn vacilando en su lealtad a la ley de Dios, ¿ Los barrerà hacia la perdiciòn la corriente del mal que se està imponiendo tan fuertemente? ¿O, con valor y fidelidad, rechazaràn la marea y mantendràn su lealtad a Dios en medio del mal prevaleciente?...
Los que profesan servir a Dios deben emprender la obra de aliviar a los oprimidos. Deben llevar el fruto del buen àrbol. Los que verdaderamente son de Cristo, no seràn causa de presiòn ni en el hogar ni en la iglesia. Los padres que estàn siguiendo al Señor enseñaràn diligentemente a sus hijos los estatutos y mandamientos de Dios, pero no lo haràn de tal manera que el servicio de Dios llegue a ser repulsivo para sus hijos. Cuando los padres amen a Dios con todo su corazòn, la verdad tal como està en Jesùs serà practicada y enseñada en el hogar.
Debemos examinarnos a nosotros mismos ìntimanmente... Debemos suplicar a Dios que nos dè colirio espiritual, para poder discernir nuestros errores y entender nuestros defectos de caràcter. Si hemos sido crìticos y condenatorios, llenos de crìtica, hablando de dudas y oscuridad, tenemos que hacer una obra de arrepentimiento y reforma. Debemos caminar en la luz, y hablar palabras que traigan paz y felicidad. Jesùs debe morar en el alma, Y donde èl està, en vez de lobreguez, murmuraciòn y quejas habrà fragancia de caràcter.
E.G.W.
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