lunes, 23 de abril de 2012

TODO EL CIELO ESTA MIRANDO

Escudriñad las escrituras; porque  a vosotros os parece que en ellas tenèis vida eterna; y ellas son la que dan testimonio de mi. Juan 5:39

Esta es una edad de desasosiego y la juventud bebe profudamente de su espìritu. 
¡Quièn diera que se les pudiese hacer comprender la importancia del peligro y de la posiciòn que ocupan! 
¡Quièn diera que los padres y maestros  de la escuela sabàtica  fuesen inducidos a discernir el deber que tienen de guiarlos sabiamente! Nunca antes han estado en juego tantos intereses importantes. Nunca una generaciòn se ha ha visto frente  a cuestiones tan trascendentes como las que esperan a la que està por entrar en el escenario de acciòn. Nunca la juventud de cualquier edad o paìs ha  sido observada por los àngeles de Dios con tanta seriedad  como la juventud de hoy.
Todo el cielo observa con todo interès  las indicaciones del caràcter que estàn  formando:  si cuando sean sometidos a prueba permaneceràn firmes por Dios y lo bueno, o si seràn arrastrados por las influencias mundanales.
Dios tiene una gran obra que realizar  en corto tiempo. A los  jòvenes les ha confiado talentos de intelecto, tiempo y medios, y los hace  responsables por los usos que hagan  de estos magnìficos dones. Los llama para que se adelanten para que reistan las influencias corruptoras y hechizantes de esta era vertiginosa y lleguen  a ser aptos para trabajar en su causa. No pueden capacitarse para ser  ùtiles  sin colocar el corazòn y las fuerzas en la obra de la preparaciòn . Los principios cristianos se deben desarrollar  mediante  su aceptaciòn  y la pràctica de los mismos. El autocontrol  se debe lograr mediante  el esfuerzo ferviente ayudado por la gracia  de Dios... Cuando  los jòvenes eligen el servicio de Cristo, y demuestran  que mediante  la ayuda divina poseen el principio moral  para dominar el yo, se transforman en un poder para el bien,  y de ellos procede una influencia que guìa a otros a glorificar a Dios......
Hay una ley divina que establece que el que recibe bendiciones debe pagar cierto precio por ellas . Los que desean ser sabios  en el campo de la ciencia deben estudiar; y los que se proponen ser sabios con respecto a la verdad de la biblia, para poder  impartir su conocimiento a otros, deben ser estudiantes diligentes de la santa Palabra de Dios. No hay otra forma; deben investigar diligentemente las escrituras, con interès  y oraciòn. Allì se encuentran preciosas palabras de promesa y aliento, de amonestaciòn reproche e instrucciòn. En ella aprenderàn acerca del amor  de Cristo del valor de su sangre y de los admirables privilegios provistos por su gracia...
La Biblia siempre deberìa ser el libro de texto del cristiano; de todos los libros se lo debiera hacer el màs atractivo para los jòvenes. Si beben profundamente de su espìritu,  estaràn preparados para enfrentar los engaños de Satanàs  y para resistir  las tentaciones de esta època infiel. Por la sencilla belleza de su lenguaje, sus sentimientos  elevados su veracidad infalible, su ternura y emociòn, la Palabra de Dios està perfectamente calculada para impresionar la mente e impartir  ricas lecciones.
E.G.W.

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