domingo, 28 de diciembre de 2014

CRISTO NUESTRO MODELO, DEPENDÍA DE LA ORACION

Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruego y suplicas con gran clamor y lagrimas al que  le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. Hebreos: 5:7

La noche se estaba avanzando cuando Cristo llamo a su lado a tres de sus discípulos, Pedro Santiago y Juan, y  los condujo a través de los campos, y por una senda escarpada, hasta una montaña.
La luz sel son poniente se detenía en la cumbre y doraba con su gloria resplandeciente el sendero  que recorrían. Pero pronto la luz  desapareció tanto de las colinas como de los valles y el sol se hundió bajo el horizonte occidental, y los viajeros solitarios quedaron envueltos  en la oscuridad de la noche...
Finalmente Cristo les dice que no han de ir mas lejos. Apartándose un poco de ellos,  el varón de dolores, derrama sus suplica con fuerte clamor y lagrimas. Implora fuerzas para soportar  la prueba en favor de la humanidad.
El mismo  debe establecer nueva comunión con a Omnipotencia, porque únicamente así puede contemplar  lo futuro.  Y vuelca  los anhelos de su corazón, en favor de sus discípulos, para que en la hora del Poder de las tinieblas no les falte la fe...
Al principio los discípulos  unen sus oraciones a la suyas con sincera devoción; pero después de  un tiempo los vence el cansancio . Cristo  les ha hablado de sus sufrimientos;  los trajo consigo esta noche  para que pudiesen orar con él ; aun ahora esta orando con ellos. El Salvador ha visto la tristeza de sus discípulos, y ha deseado aliviar su pesar  dándoles la seguridad de que su fe no ha sido inútil... Ahora su principal petición  es que les sea dada  una manifestación  de la gloria que tuvo con el Padre antes que el mundo fuese, que su reino sea revelado a los ojos humanos, y que sus discípulos  sean fortalecidos  para contemplarlo, Ruega que ellos puedan presenciar una manifestación de su divinidad que los consuele en la hora de su agonía suprema, con el conocimiento de que el es seguramente el hijo de Dios, y que  su muerte ignominiosa  es parte del plan de  la redención.
Su oración es oída , Mientras esta postrado humildemente sobre el suelo pedregoso los cielos se abren derepente ,  las áureas puestas de la ciudad de Dios quedan abiertas de para en par, y  una irradiación santa desciende sobre el monte, rodeando la figura del Salvador, Su divinidad interna  refulge  a través de la humanidad, y va al encuentro de la gloria que viene  de lo alto. Levantándose se su posición postrada,  Cristo se destaca con majestad divina .
Ha desaparecido la agonía de su alma.
Su rostro brilla ahora "como el sol"  y sus vestiduras don blancas como la luz"
El deseado de todas las gentes, pp.388,389.
E.G.W.

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