martes, 15 de junio de 2010

HOY

Antes exhortaos los unos a los otros cada dìa entre tanto que se dice: Hoy: para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado. Hebreos. 3:13

Tenemos muchos motivos para confiar en Dios y para llevar todas nuestras preocupaciones y ansiedades a Cristo Jesùs de modo que podamos familiarizarnos màs con El.
No deberìa ser algo difìcil recordar que el Señor Jesùs desea que le llevemos todos los problemas y perplejidades. Presènteselos al Señor en oraciòn y luego dejemos las cargas y perplejidades con El.
El amor del Señor Jesùs es tan fuerte como tierno. El amor de Jesùs es màs fuerte que la muerte por cuanto muriò pra ganar nuestro amor. El amor màs tierno que conocemos es el amor de una madre por su hijo pero el amor de Jesùs es màs fuerte aùn que este. Los afectos de las madres pueden cambiar; ellas pueden llegar a ser despiadadas, pero Jesùs nunca, nunca se mostrarà desatento, despiadado o cruel con sus hijos.
Por lo tanto nunca debemos mostrar desconfianza o falta de fe. Su amor es perdurable sin sombra de variaciòn. No desonrremos nunca a Dios dedicando todas nuestras energìas a nosotros mismos, fijando nuestra atenciòn sobre nosotros y teniendo constantemente en vista nuetro beneficio. Contemplemos a Jesùs quèn es el autor y consumador de nuestra fe. No hagamos como hasta ahora . No nos angustiemos por las supuestas cargas del mañana sintièndonos miserables. Desempeñemos nuestros deberes animosamente. Los deberes de hoy. Hoy debemos confiar en Jesùs. Hoy puedo mirar a Cristo y vivir. Hoy descansarè en quietud y paz, mantenida por el poder de Dios. Digamos " Hoy glorificarè al Señor teniendo ànimo y sintiendome feliz en la seguridad de su amor".
E.G.W.

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