Yo soy la vid, vosotros los pànpanos; el que permanece en mì , y yo en èl, èste lleva mucho fruto; porque separados de mì nada podèis hacer. Juan 15:5.
Yo soy la vid verdadera declarò Jesùs. Usò la ilustraciòn de la vid para que al mirarla pudiermos recordar su presiosas lecciones.
Correctamente interpretada la naturaleza es el espejo de la divinidad.
Cristo señalo la vid y sus pànpanos: Les doy esta lecciòn para que puedan comprender mi relaciòn con ustedes y la de ustedes conmigo.Sus oyentes no tenian ni la minima excusa para tegiversar sus palabras. Esta lecciòn se repetirà hasta lo confines de la tierra. Todos los que reciben a Cristo por la fe llegan a ser uno con El. Los pàmpanos no estan ligados a la vid por medio de un proceso mecànico o artificial . Estan unidos por las raices de la vid.De la misma manera los que reciben a Cristo por la fe llegan a ser uno con El en principio y en acciòn. Estan unidos a EL, y la vida que viven es la vida del hijo de Dios. Deben su vida a aquel que es vida.
El bautismo puede repetirse vez tras vez pero no tiene poeder inherente para cambiar el corazòn humano. El corazòn debe estar unido al corazòn de Cristo, la voluntad debe estar sumergida en su voluntad. El hombre regenerado tiene una unipon vital con Cristo. Como el pànpano obtiene su sustento del tronco paterno y por eso puede llevar mucho fruto, de la misma manera el creyente està unido con Cristo y revela en su vida los frutos del espìritu. El panpano llega a ser uno con la vid. La tormenta no puede arrancarlo. Las heladas no pueden destruir sus propiedades vitales. Ninguna cosa es capaz de separarlo de la vid.Es un panpano viviente, y lleva frutos de lavid. Asì ocurre con el creyente. Mediante su conversaciòn y buenas obras revela el caràcter de Cristo. Como el pànpano extrae su nutrimento de la vid, asì tambien todos lo que estàn verdaderamente convertidos exatren vitalidad espiritual de Cristo. "De cierto, de cierto os digo- les dijo Cristo-, si no comèis la carne del hijo del hombre, y bebèis su sangre, no teneìs vida en vosotros . El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resusitarè en el dìa postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre en mì permanece, y yo el èl."
E.G.W.
Yo soy la vid verdadera declarò Jesùs. Usò la ilustraciòn de la vid para que al mirarla pudiermos recordar su presiosas lecciones.
Correctamente interpretada la naturaleza es el espejo de la divinidad.
Cristo señalo la vid y sus pànpanos: Les doy esta lecciòn para que puedan comprender mi relaciòn con ustedes y la de ustedes conmigo.Sus oyentes no tenian ni la minima excusa para tegiversar sus palabras. Esta lecciòn se repetirà hasta lo confines de la tierra. Todos los que reciben a Cristo por la fe llegan a ser uno con El. Los pàmpanos no estan ligados a la vid por medio de un proceso mecànico o artificial . Estan unidos por las raices de la vid.De la misma manera los que reciben a Cristo por la fe llegan a ser uno con El en principio y en acciòn. Estan unidos a EL, y la vida que viven es la vida del hijo de Dios. Deben su vida a aquel que es vida.
El bautismo puede repetirse vez tras vez pero no tiene poeder inherente para cambiar el corazòn humano. El corazòn debe estar unido al corazòn de Cristo, la voluntad debe estar sumergida en su voluntad. El hombre regenerado tiene una unipon vital con Cristo. Como el pànpano obtiene su sustento del tronco paterno y por eso puede llevar mucho fruto, de la misma manera el creyente està unido con Cristo y revela en su vida los frutos del espìritu. El panpano llega a ser uno con la vid. La tormenta no puede arrancarlo. Las heladas no pueden destruir sus propiedades vitales. Ninguna cosa es capaz de separarlo de la vid.Es un panpano viviente, y lleva frutos de lavid. Asì ocurre con el creyente. Mediante su conversaciòn y buenas obras revela el caràcter de Cristo. Como el pànpano extrae su nutrimento de la vid, asì tambien todos lo que estàn verdaderamente convertidos exatren vitalidad espiritual de Cristo. "De cierto, de cierto os digo- les dijo Cristo-, si no comèis la carne del hijo del hombre, y bebèis su sangre, no teneìs vida en vosotros . El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resusitarè en el dìa postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre en mì permanece, y yo el èl."
E.G.W.
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