¨De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar¨Juan 13:21
Los discìpulos habìan examinado mutuamente sus rostros al preguntar ¨¿Soy yo, Señor?¨ Y Ahora el silencio de Judas atraìa todas las miradas hacia èl.
En medio de la confusiòn de preguntas y expresiones de asombro, Judas no habìa oido las palabras de Jesùs en respuesta a la pregunta de Juan. Pero ahora para escapar al escrutinio de los discìpulos, pregutò como ellos. ¨¿Soy Yo, Maestro? Jesùs replicò solemnemente: ¨Tù lo has dicho¨.
La historia de Judas presenta el triste fin de una vida que pudo haber sido honrada por Dios...Judas habìa solicitado un lugar en el cìrculo ìntimo de los discìpulos. Con gran fervor y aparente sinceridad, declarò : ¨Maestro te seguirè a donde quiera que fueres¨..
El semblante de Judas no era repulsivo. Era vivaz e inteligente, aunque carecìa de la ternura y la compaciòn que se ven en una persona que verdaderamente se ha convertido... Al ministrar a otros Judas pudo haber desarrollado un espìritu abnegado. Y auque escuchò diariamente las lecciones que Cristo impartìa y fue testigo de su vida consagrada abrigò una disposiciòn a la codicia...
Cristo leyò su corazòn y en su enseñanza se detuvo en los principios de la benevolencia que golpean en las mismas raìces de la codicia. Expuso ante Judas el horroroso caràcter de la codicia y, muchas veces, el discìpulo comprendiò que se habìa descrito su caràcter y señalado su pecado, pero no lo confesò, con sus pràcticas fraudulentas...
Aunque Jesùs conocìa a Judas desde el principio, le lavò los pies. Y el traidor tubo ocaciòn de unirse con Cristo en la participaciòn del sacramento....A èl le ofreciò el pan de vida y el agua de salvaciòn. A èl le fueron impartidas las lecciones que el Salvador ofreciò. Sin embargo Judas rechazò su beneficio.
E.G.W.
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