Toma ahora tu hijo, tu único hijo, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.
Abraham tuvo que aceptar la voluntad de Dios (a pesar de que era lo que más amaba) y tenía que sacrificar lo único que le importaba aquí en la tierra. Por orden de Dios Abraham tenía que hacerlo para demostrarle a Dios que él era obediente a su mandato (por amor a Dios)
Abraham en toda su vida nunca tuvo un hijo hasta llegar a viejo y ¿ahora Dios se lo pide que se o sacrifique? Obviamente Dios no permitió que lo sacrificara ya que solo quería probarlo a ver si de verdad Dios estaba por sobre todas las cosas en la vida de Abraham.
De igual forma nos sucede a nosotros; muchas veces tenemos en primer lugar cosas o personas que no deberíamos tener. Cuando un cristiano se entrega suelen venir muchas pruebas, pero acordémonos siempre de la historia de Abraham que al final Dios no dejo que muriera su hijo. Hay veces en las cuales el ser humano tiene que aceptar la voluntad de Dios (pero es por algo o algo ira a dar mejor Dios)
“El problema del ser humano es el hecho de no aceptar la voluntad de Dios, por eso el mundo está como esta”
“Arrepentíos, porque el reino de Dios sea acercado. 4:17”
“Si me amáis guardad mis mandamientos. Juan 14:15”
“Esto es el amor a Dios, que guardemos sus mandamiento; y sus mandamientos no son gravosos” 1 Juan 5:3
En Santiago 2:10 se nos habla que podemos obedecer 9 mandamientos, pero si ofendiéremos en uno, somos culpable de todos. Recordemos que la obediencia es demostrar el amor hacia nuestro padre celestial. Debemos obedecer con amor, no por miedo, pero debemos hacerlo.
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