martes, 13 de julio de 2010

BUSQUEN LA SABIDURIA DE LO ALTO

Pero la sabidurìa que es de lo alto es primerammente pura, despuès pacìfica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos. Santiago 3:17.

Queridos hermanos el màs grande deseo que debemos tener es ser instrumentos pulidos en las manos de Dios para ser empleados para su gloria.
No debemos pensar que podemos avanzar apoyados en nuestra propia fuerza, dependiendo de nuestro propio juicio. Busquemos la sabidurìa de lo Alto. Seamos jenuinos, seamos nobles en prospòsito, tengamos normas de vida elevadas y el Dios de paz nos santifique enteramente alma cuerpo y espìritu. No cecemos de escudriñar, de estudiar, de llegar al fondo mismo de las cosas . El Señor nos ayudarà en todos nuestros esfuerzos fervientes. Si nos acercamos a Dios el nos aceptara. No busquemos la recompensa aquì, busquemosla en el futuro.Todos los que entren al cielo tienen que ser sometidos a prueba, deben ser probados como el oro en el fuego mientras estàn en este mundo. Nuestro mayor peligro estribarà en la seguridad carnal. Dios nos ayude a no vanagloriarnos nunca en el yo. A menos que velemos en oraciòn, al fin fracasaremos.
Cabemos hondo y echemos los simientos firmemente. No cedamos en nuestros esfuerzos por servir a Dios, no cubramos o disculpemos el pecado, sino indaguemos profundamente. Cuidemos de no obrar por impulso y despuès llamarlo celo religioso . El buen ejemplo de otros puede ejercer influencia durante cierto tiempo, pero si el corazòn no ha sido renovado, si no esta totalmente convertido, regresarà naturalmente a su propio ambiente. Velemos contra el autoengaño. Los motivos egoìstas quieren entrar furtivamente e infiltrarse en las mejores acciones. Pero no le demos lugar al Diablo. Estimulemos nuestras almas con un dario temor al pecado. Relacionemonos con el cielo y los àngeles ministraran en favor de nosotros.
Afèrrense a Jesùs su salvador. El les proporcionarà evidencias continuas de su amor, por cuanto les ha dado momentos de adversisdad repetidas veces. Si no podemos soportar estas pequeñas pruebas, si una ìnfima cuota de prosperidad o adversidad revela que hay falsedad, orgullo y egoìsmo en el corazòn, si cedemos al desànimo y al pecado, si las burlas y el encono de los impìos nos afligen y disipan nuestro valor y esperanza y desfallecemos en el dìa del infortunio, ¿Còmo nos sosteneremos cuando èl vuelva?. Tengamos aspiraciones elevadas, procuremos màs dignidad, la que nace del cielo.
E.G.W.

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