martes, 6 de julio de 2010

LA MISION DE CRISTO SOLO PUDO CUMPLIRSE POR EL PADECIMIENTO

¨Entonces el diablo le llevo a la santa ciudad, y le puso sobre el pinàculo del templo, y le dijo: si eres Hijo de Dios, èchate abajo; porque escrito està a sus àngeles mandarà acerca de ti, y, en sus manos te sostendran, para que no tropieses con tu pie en piedra.¨(Mateo. 4:5,6)

La segunda tentaciòn fue dirigida a la presunciòn.....Satanàs supone ahora que ha encontrado a Jesùs en su propio terreno. El astuto enemigo pronuncia ahora palabras que salieron de la boca del señor. Evidencia que està familiarizado con las escrituras. Sin embargo cuando cita la promesa, ¨A sus àngeles mandara acerca de ti¨, omìte las palabras, ¨para que te guarden en todos tus caminos¨, lo cual se refiere a los caminos que Dios escoge. Pero Jesùs se negò a apartarse del camino de la obediencia. No querìa obligar a la providencia a acudir en su auxilio y dejar de dar al hombre un ejemplo de confianza y sumisiòn.Nunca realizò un milagro en beneficio propio. Sus obras admirables todas fueron hechas para beneficio de otros. Jesùs le dijo a Satanàs: ¨Escrito està tambièn: No tentaràs al Señor tu Dios¨. El Señor ha de proteger a todos los que andan en la senda de la obediencia, pero si nos apartamos de ella para aventurarnos en terreno de Satanàs, allì seguramente caeremos........
Jesùs saliò victorioso de la segunda tentaciòn, y ahora Satanàs se manifiesta en su verdadero caràcter, afirmando ser el dios de este mundo. Colocando a Jesùs sobre una montaña, hizo desfilar delante de èl, en vista panoramica, todos los reinos del mundo en toda su gloria. Los ojos de Jesùs, hasta poco tiempo antes afectados por una visiòn de lobreguez y desolaciòn contemplaban ahora una escena de insuperable belleza y prosperidad. Entònces se oyò la voz del tentador: ¨A ti te darè toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mi me es entregada, y a quièn quiero la doy. Si tù postrado me adorares, todos seran tuyos.¨
La misiòn de Cristo podia cumplirse ùnicamente por medio de padecimientos. Le esperaba una vida de tristeza, penurias, conflictos, y una muerte ignominiosa. Cristo podria liberarase del espantoso porvenir reconociendo la supremacìa de Satanàs. Pero hacerlo hubiera sido renunciar a la victoria del gran conflicto. Cristo declarò al tentador: ¨Vete, Satanàs, que escrito està: Al Señor tu Dios adoraràs y a èl solo serviràs.¨ La divinidad fulgurò a travès de la humanidad doliente. Satanàs no tubo poder para resistir la orden. Retorciendoce de humillaciòn e ira, se viò a retirarse de la presencia del Redentor del mundo.
E.G.W.

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