No te desampararè, ni te dejarè. Hebreos. 13:5.
Tenemos sòlo una vida para vivir y por medio de nuestra comuniòn diaria con Dios, y por los mèritos de nuestro Señor Jesucristo, tenemos apoyo costante al hacer las cosas que representaràn a Cristo ante el mundo. Podemos no disponer de la todas las comodidades que algunos tienen en cuanto a facilidades de bienes materiales, pero tenemos la bendita seguridad que Cristo diò a sus discìpulos... Les dijo: ¨No se turbe vuestro corazòn; creèis en Dios, creed tambièn en mì. En la casa de mi padre muchas moradas hay; si asì no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy pues a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendrè otra vez, y os tomarè a mi mismo, para que donde yo estoy vosotros tambièn estèis¨. (Juan 14:1-3).
¡Benditas palabras! Podemos recibir a Cristo en nuestros corazones, y serà para nosotros esperanza, valor y gracia sustentadora. El Señor desea que confiemos completamente en El. Entonces, en la sensillez de nuestra fe, creemos que Cristo harà por nosotros todo lo que èl ha prometido. Acudan todos al Salvador con la completa seguridad de que harà todo lo que el ha prometido.
No hay mejor manera de agradar al Salvador que teniendo fe en sus promesas. Su misericordia puede llegar a ti, y tus oraciones llegaran a èl . Nada puede interrumpir esta linea de comunicaciòn. Debemos aprender a llevar todas nuestra perplejidades a Jesucristo, porque èl nos ayudarà, escucharà nuestros pedidos. Podemos acudir a El sin nunguna duda, en completa seguridad de fe, porque El es el camino viviente.
Cuanto màs insistimos en las peticiones que hacemos llegar a su trono, tanto màs seguros estamos de resibir costantemente la abundante gracia de nuestro Señor Jesucristo. Tù no fortaleces el camino que recorres por (tener) fe.
Pero creces en fuerza y seguridad porque tienes un guìa a tu lado, y puedes pedirle con perfecta fe que guìe rectamente tus pasos.
Confìa, entonces, en el Señor Jesùs para que te guìe paso a paso en el sendero recto. Puedes obtener seguridad y fuerza en cada paso que das, porque puedes tener la seguridad de que tu mano està en la suya. Puedes¨correr y no cansarte¨, puedes ¨caminar y no desmayar¨, porque puedes ver con fe que tienes tu mano en la de Cristo. No te hundiràs en el desaliento, porque a medida que sigas conociendo al Señor, confiando en El, tendràs la seguridad de que Aquel que nunca abandona a quienes confian plenamente en El, es tu constante ayudador.
E.G.W.
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