Sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Màs tenga la paciencia su obra completa, para que seàis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. Santiago 1:3,4.
Para los àngeles, el camino que siguen los seres humanos parece extrañamente incosecuente. Ven claramente còmo la degradaciòn se revela por la incredulidad y la indulgencia en el apetito ven cuàn incansablemente trabaja Satanàs para destruir la imagen de Dios en el hombre. Se preguntan porquè seres que dependen de su Creador para cada inspiraciòn, actùan en forma tan irrasonable e inconciente; porquè eligen el bando de aquel que crucificò a Cristo y llenò el mundo de luchas, envidias y celos..
Cristo es el Señor, justicia nuestra. Pongàmonos del lado de Cristo ahora, este es el momento. Nadie se averguence de conocer a Cristo como su Salvador, su concejero, guìa y su extraordinario galardòn . ¿Significa esto sacrificar algo? ¿Es un honor formar parte del ejèrcito de Satanàs? Los que toman esta deciciòn no ganan nada . Sòlo les espera la muerte, eterna. Recuerden los que son tentados a escoger el mundo, los que se esfuerzan por recibir el reconocimiento del mundo, que a menos que escojan a Cristo aquì, no seràn reconocidos por el cielo. Tentados, ¿A quièn han elegido como conductor?
Acudan a Cristo tal como son, dèbiles, desbalidos y condenados a morir. Entrèguense completamente a su misericordia. No hay ninguna dificultad interna o externa que pueda ser vencida con su fuerza.
Algunos tienen temperamentos irracibles pero Aquel que calmò el borrascoso mar de Galilea puede decir al corazòn, si se arrepiente, ¨Caya enmudece¨. No hay naturaleza que Cristo no pueda dominar, temperamento tan tormentoso que no pueda sojuzgar, si el corazòn se ha rendido a su cuidado.
Nadie que haya entregado su alma Cristo necesita desalentarse. Tenemos un Salvador todopoderoso mirando a Cristo, autor y consumador de nuestra fe podèmos decir: ¨Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazòn del mar; aunque bramen y se turben sus aguas , y tambièn los montes a causa de bravez¨(Salmos 46:1-3)...
En la vida futura comprendemos cosas que aquì nos confunden grandemente. Nos daremos cuenta de la gran fuerza de nuestro adversario y de còmo los àngeles de Dios fueron comisionados para guardarnos mientras seguìamos el concejo de la Palabra de Dios. Cristo nos dice que nuestro mar no siempre serà tranquilo. Tendremos tribulaciòn. esto es parte de nuestra educaciòn, necesaria para la formaciòn de un caràcter fuerte y equilibrado.
E.G.W.
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