miércoles, 24 de noviembre de 2010

Como Testificar De Su Fe

Enseñàndonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente. Tito 2:12.

No se vuelvan descuidados con sus palabras por estar entre incrèdulos, porque ellos los observan.

Si estàn sentados a la mesa, coman moderadamente, y sòlo alimentos que no confundan la mente. Mantènganse alejados de toda intemperancia. Sean lecciones objetivas que ilustren los principios correctos. Si les ofrecen tè, mensionen con palabras sencillas el efecto perjudicial que tiene sobre el organismo. Digan ademàs, que no usan bebidas embriagantes de ninguna clase porque desean conservar su mente en tal condiciòn que Dios pueda impresionarla con las sagradas verdades de su Palabra, y que ustedes no pueden permitirse debilitar ninguno de sus poderes fìsicos y mentales, o seràn incapaces de dicernir las cosas espirituales. Asì podràn sembrar las semillas de la verdad, y dirigirse hacia el tema de mantener el alma, cuerpo y espìritu en una condiciòn tal, que puedan entender las realidades eternas.

Estudien la instrucciòn dada a Nadab Y Abiù, los hijos de Aaròn. Ellos ¨ofrecieron delante de Jehovà fuego extraño, que èl nunca les mando¨.
Tomando fuego comùn, lo pusieron en sus incensarios, ¨y saliò fuego de delante de Jehovà y los quemò... Entonces dijo Moisès a Aaròn: Esto es lo que hablò Jehovà, diciendo: En los que a mì se acercan me santificarè, y en presencia de todo el pueblo serè glorificado. (Levìtico 10:1-3).

El Señor desea que sean ganadores de almas. No traten de revelar su inteligencia como teòlogos, ni aun de la verdad bìblica, porque al hacer esto hablaràn palabras que para muchos seràn poco comprensibles como el griego...

Conèctense firmemente con Cristo, y presenten la verdad tal como es en El. Trabajen como pablo trabajò. Donde quiera que estaba, ya fuera ante ceñudos fariseos o autoridades romanas, pobres o ricos, sabios o ignorantes, el lisiado en listra o los pecadores convictos en una mazmorra macedònica, alzaba a Cristo como Aquel que odia el pecado y ama al pecador, Aquel que llevò nuestros pecados a fin de tener total poder y autoridad para impartirnos su justicia.

Los corazones no pueden dejar de ser tocados por la historia de la expiaciòn. Los que comprenden la necesidad de mantener el corazòn bajo el control de Espìritu Santo podràn sembrar la semilla que brotarà para vida eterna.
E.G.W.

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