miércoles, 10 de noviembre de 2010

Contemplò a Los Suyos

¨Jerusalem, Jerusalem, que matas a los profetas, y apedreas a los que son enviados a ti! cuantas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta a sus pollos debajo de las alas, y no quisiste!¨(Mateo 23:37)

Cruzando los siglos con la mirada, viò al pueblo del pacto disperso en toda la tierra,¨como nàufragos en una playa desierta.¨En la retribuciòn temporal que estaba por caer sobre sus hijos, vio como el primer trago de la copa de la ira que en el juicio final aquel mismo pueblo deberà apurar hasta las heces. La compasiòn divina y el sublime amor de Cristo hayaron su epresiòn en estas lùgubres palabras:¨Jerusalem, Jerusalem, que matas a los profetas, y apedreas a los que son enviados a ti! cuantas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta a sus pollos debajo de las alas, y no quisiste!¨(Mateo 23:37).

!Oh si tù, naciòn favorecida entre todas, hubieras conocido el tiempo de tu visitaciòn y lo que atañe a tu paz! Yo detuve al àngel de justicia y te llamè al arrepentimiento, pero en vano. No rechazaste sòlo a los siervos ni despresiaste tan solo a los enviados y profetas, sino al Santo de Israel, tu Redentor. Si eres destruìda tù sola tienes la culpa. ¨No querèis venir a mì para que tengàis vida.¨(Juan 5:40).

Cristo viò en Jerusalem un sìmbolo del mundo endurecido en la incredulidad y rebeliòn que corrìa presuroso a recibir el pago de la justicia de Dios .

Los lamentos de una raza caìda oprimìan el alma del Señor, y le hicieron prorrumpir esas espresiones de dolor. Viò ademàs las profundas huellas de pecado marcadas por la miseria humana con lagrimas y sangre ; su tierno corazòn se conmoviò de compasiòn infinita por las vìctimas de los padecimientos y aflicciones de la tierra; anhelò salvarlos a todos.
Pero ni aùn su mano podìa desviar la corriente del dolor humano que del pecado dimana ; pocos buscarìan la ùnica fuente de salud. El estaba dispuesto a derramar su misma alma hasta la muerte, y poner asì la salvaciòn al alcance de todos; pero muy pocos ivan a acudir a El para tener vida eterna.
C.S. E.G.W.

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